El megaproyecto Tren Maya objeto de más críticas

El megaproyecto Tren Maya objeto de más críticas

Tren Maya aumentará la contaminación y agotamiento de los acuíferos

La Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) con la que el gobierno federal justificó los primeros tres tramos del Tren Maya “minimiza los daños” que el megaproyecto provocará en la Península de Yucatán y realza sus bondades con un “carácter propagandístico”.

De acuerdo con proceso.com.mx, la MIA no incluye, por ejemplo, un estudio de los impactos que tendrá “el aumento o movimiento de la población que se espera sea atraída por las nuevas actividades económicas”, según un análisis de fondo firmado por decenas de académicos e investigadores de varios países.
Entre las numerosas fallas detectadas en la MIA, el estudio descartó la promesa del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) según la cual el Tren Maya frenará la tala ilegal de árboles en la región, pues “no se da información sobre la tala y el tráfico ilegal de especies” y, contrario a ello, “no hay claridad sobre las medidas de solución al daño socioambiental provocado por la tala que aumentará con la urbanización”.
La MIA que presentó el Fonatur se limita a medir los impactos de las vías férreas, pero omite la afectación de las estaciones y los llamados “polos de desarrollo” –que serán ciudades nuevas–, así como los efectos en el ambiente y en el agua, con cerca de 10 millones de personas que el gobierno federal pretende mover al año en 2053.
De manera general, los investigadores consideraron que la MIA “asume lo que será el Tren Maya según el discurso oficial (promoverá el turismo incluyente, detonará el desarrollo sustentable, etc.), sin comprobación fundamentada”.
Por ello, el estudio rechazó que las obras de los primeros tres tramos sean una simple operación de mejora del derecho de vía ya existente, pues el megaproyecto –recalcó– implicará “remover cientos de kilómetros de rieles y durmientes” y “requerirá grandes cantidades de material pétreo a fin de cimentar y colocar los nuevos rieles y durmientes para trenes más modernos, veloces y pesados”.
Los investigadores también destacaron la falta de estudios sobre el aumento de la población y sus efectos respecto de la escasez de agua en la región, así como la ausencia de información sobre los pasos de fauna –son “insuficientes” y no contemplan todas las 46 especies protegidas–, y de manera general consideraron que “el proyecto de ingeniería del tren no consideró criterios ecológicos en el diseño del trazo”.
De acuerdo con el estudio ‘Observaciones a la Manifestación de Impacto Ambiental-Tren Maya’, firmado por investigadores y académicos de 65 instituciones mexicanas y 26 extranjeras –en países de Centro, Sur y Norteamérica y Europa–, estas fallas aplican al menos en los primeros tres tramos del Tren Maya, que unirán Palenque (Chiapas) e Izamal (Yucatán) a través de 631 kilómetros de vía, 13 estaciones ferroviarias, 40 pasos de fauna y 146 pasos vehiculares, sobre una superficie total de 2 mil 525 hectáreas.
Estos tres tramos son hasta el momento los únicos que cuentan con una MIA; el contrato del primer tramo fue adjudicado a Mota-Engil –una empresa portuguesa cuya filial en México es dirigida por José Miguel Bejos, amigo del expresidente Enrique Peña Nieto–, el segundo lo ganaron empresas del magnate Carlos Slim Helú y el tercer tramo será construido por la española Arvi y la mexicana Gami, dirigida por Manuel Muñoz Cano.-

Fuente: Cambio de Michoacan.-

Néstor Facundo Rolón

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